Durante años, busqué respuestas fuera de mí. Leía, estudiaba, me formaba... pero seguía sintiéndome vacío, repitiendo los mismos patrones una y otra vez.
Hasta que comprendí algo que cambió todo:
"El cambio no está en modificar la pantalla del cine (la realidad externa), sino en ir al proyector (nuestra mente, nuestra percepción)."
Entonces vino el CLICK a mi vida: fortalecer mi relación y conexión con Dios, y la práctica del Dejar ir y la Oración.
Y desde ese momento, todo cambió.